miércoles, 17 de febrero de 2010

Entre copas



Esto que aquí veis es un mantelito de una cata de vino. El maestro catador da instrucciones: primero se huele, se comprueba el color, se analizan las lágrimas del vino, se pasean los sedimentos del mismo (en caso de tenerlos), se agita, se vuelve a oler y, finalmente, se prueba. A mi lado hay una escupidera que nadie usa. Todo va pa dentro.

Sobre mi mantel anoto las palabras del experto: "el tanino se siente pero no molesta"; "el segundo vino, después de agitarlo, huele a vis va porú"; "este vino, color a chapulín, huele a charola de champiñones". Mi olfato investiga los olores pero no los encuentra. Seguimos los pasos del experto y ahora olemos retronasalmente, sin encontrar aún los aromas prometidos.

Miro a mi compañera, levanto primero mis hombros, luego mi trasero, aplaudimos al experto y seguimos mostrando vinos españoles por tierras mexicanas.





2 comentarios:

  1. Andrea!
    Los holandeses sí usan la escupidera en las catas, jaja, se ve que son más civilizados y como luego tienen que conducir, no vayan ellos a tomarse un buchito de vino...qué gente más aburrida...!
    Besitos!
    C

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  2. Esos holandeses son mu sosos! Claro que seguro que conducen un poquito mejor que la gente del DF, jeje!
    un besín!

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