Como dicen que la distancia es el olvido, para no estar triste, me distancio del frío del DF y me voy a tierras bañadas por el Pacífico y por un solecito rico que me hacen olvidar que es Navidad y que este año estoy lejos del turrón y del polvorón. El pueblito elegido es Zihuatanejo, situado en una bahía y rodeado por montañas, y la prueba para estar entretenidos consiste en averiguar cuál es el hotel que Morgan Freeman y Tim Robbins montaron después de salir de su "Cadena Perpetua". Nosotros no vemos a ninguno de ellos dos, pero sí a muchos gringos y demás guiris, a una Sirena Gorda, a muchos cocodrilos y a unas cuantas gaviotas, que cada atardecer se zambullían en el agua, dejándose caer en picado desde las alturas para cazar a sus distraídas presas.
También vimos a un montón de pescadores, que amablemente nos dejaron montar en sus lanchas y nos llevaron de exploración a la Isla de Ixtapa, donde descubrimos la bonita playa de agua transparente y arena blanca, llamada Los Corales, y donde buceamos y nadamos entre bonitos peces de colores. De vuelta, los pescadores son muy majos y nos cocinan platos típicos con lo que han pescado: las famosas tiritas de pescado con sabor a limón, y el rico ceviche de pescado blanco.



