Como cada 12 de diciembre de cada año, alrededor de unos 5 millones de peregrinos acuden al norte de la ciudad del DF a visitar la Basílica que acoge a la virgen de Guadalupe. Los hay que vienen de bien lejos, los hay quienes se cruzan toda la plaza caminando de rodillas hasta que les acaban sangrando, y los hay quienes son unos mirones y sólo van a cotillear a ver qué se cuece. Tal es la multitud en la plaza que acoge la basílica, la segunda más visitada del mundo, por detrás de la de San Pedro del Vaticano, que ardua es la tarea del último grupo. O al menos eso cuentan. También cuentan que los mexicanos adoran a esta virgen tanto, que hasta la han convertido en la patrona de su propio país; y todo porque se le apareció cuatro veces al indio Juan Diego , al que la virgen le dio unas cuantas rosas inexistentes por esas tierras, le dio una imagen suya, y le ordenó que le montaran un santuario en su honor. Ella quería adoración. Y lo consiguió.
martes, 15 de diciembre de 2009
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