jueves, 3 de diciembre de 2009

Guadalajara, Guadalajara

Corazón de México, cuna de los mariachis y el tequila, la ciudad de Guadalajara recibe con brazos abiertos a todos los que venimos del "defectuoso" (del DF, cariñosamente). Tras nuestra llegada, nos disponemos a probar torta ahogada (que no es más que un bocadillo de carne en salsa de tomate) y a dar una vuelta por el recorrido alternativo de la FIL, la Feria del Libro, que es a lo que hemos venido, en verdad. Nos alojamos en un hostel, que no hostal, donde conocemos a Tochito, que trabaja en la recepción y que es mitad americano, mitad mexicano, y nos advierte de la escasez del desayuno del hostal. Sin hacerle caso nos levantamos el sábado, desayunamos el efectivamente escaso desayuno y nos vamos de paseo al Tapatío Tour, donde nos explican que a los de Guadalajara se les llama así, tapatíos, que significa "3" en una unidad de medida que proviene del nahuatl. También nos explican que Guadalajara no existía como tal hasta que un tío muy despiadado, Beltrán de Guzmán, fundó la ciudad bautizándola igual que la ciudad española que le vio nacer del mismo nombre, antes de volverse a España para que le cortasen la cabeza por ser tan cruel con los indios. Niño malo.

La ruta nos lleva por Guadalajara, vemos miles de iglesias virreinales, palacetes de antiguos nobles españoles que ahora son restaurantes, y la bonita catedral donde, mientras hacíamos fotos, nos parecía estar en una ciudad española cualquiera.



Pero no, no estamos en España, así que nos cogemos otro tour que nos lleva para Tlaquepaque, zona residencial al sur de Guadalajara, donde habitan seres curiosos que nos venden artesanías baratas, nos cuentan por qué y desde cuándo creen en dios, y obligan a un pobre pajarito a que averigüe nuestro porvenir. Con nuestro descontento tras las noticias del pajarito, nos vamos a comer a un restaurante donde a las 3.30 nos esperaba un espectáculo de bailes folclóricos y guapos mariachis.





Con el estómago más que lleno, nos volvemos para volver a coger el tour, para que nos lleve a Zapopán, el Beverly Hills de Guadalajara. Pero resulta que los tapatíos andan revolucionados y han montado una manifestación que nos impide ver a los Brandon y Brenda mexicanos, con lo que nos volvemos al hostel, donde Tochito nos presenta a Miguel, el cual nos convence para ir al día siguiente al pueblo de Tequila...

Esa noche sueño que nos volvemos al DF sin ir a la FIL y no podemos hacer nuestro trabajo en la oficina...

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