El fin de nuestro viaje se aproxima y tenemos que aprovechar el día porque a eso de las 5 de la tarde ya reina la oscuridad. Aunque nos gustaría hacer esnorquel en el Gran Cenote y ver pececillos y el arrecife de coral, la playa Paraíso nos está esperando. Y es que el nombre de la playa le viene que ni pintado: parece que nos hemos metido en una de esas fotos que siempre se ven del Caribe. Todo es como te lo habías imaginado. Del blanco de la arena en la que te tumbas sin quemarte, a toda la tonalidades de azules que se confunden con el celeste del cielo. El Sol no quema, el agua está caliente, el mar está calmado, hay poquita gente en la playa. Todo es perfecto. Me quiero quedar a vivir. ¿Podré continuar con la beca desde aquí?
domingo, 22 de noviembre de 2009
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Qué envidiaaaaaaaaaaa!!!!Eso es lo que me hace falta a mí...
ResponderEliminarUn beso de una cangrejita
Lo mismo ese cangrejo es como una serpiente que yo me sé.
ResponderEliminarCuidadín darling con tanta foto a los APNI(animales peligrosos no identificados...)