Tras una ligera comida en el ajetreo del Chepe, y plato que se cae por aquí, ketsap que se escurre por allá, nos apeamos del tren y llegamos a un asolado poblado que antaño fuera única y exclusivamente una estación de tren: Creel. Tras pasear por la única calle del pueblo interesante abarrotada de tráfico, jugamos un poco al futbolito (futbolín), cenamos y después de una partida a la escoba, sumamos quince, y nos vamos a la cama a nuestra hora (10 de la noche).
Pero lo bonito de Creel está a sus alrededores, así que al día siguiente madrugamos y visitamos el modo de vida de los tarahumaras. Una cueva en el medio de la nada, unas rocas en forma de ranas, de hongos, de elefante, una Cascada de Cusárare enorme que no cruzamos en tirolesa porque nos da flojera y un lago muy bonito que no quiere hacer rebotar a las chinas que lanzo alegremente desde su orilla. "Como se nota que eres de Madrid", me dicen mis compañeros. Esta gente del norte...
Visitamos también un poblado formado por una iglesia, una escuela y ya. En la escuela se aprende rarámuri y nosotros aprendimos que por ser Semana Santa, esta comunidad indígena saca en procesión un muñecote (un monito, nos dice nuestro guía), lo meten en la iglesia, lo apalean, lo prenden fuego y vete tú a saber qué más. Las mujeres y los niños toman nieves de sabores, y los hombres toman un licor hecho de maíz y, como unas castañuelas, nos explica el por qué los cuadros dentro de esa desolada iglesia están dados la vuelta. Luego, aproximan la palma de sus manos para pedirnos propina. "Gracias", les decimos, "tómese usted un café", añado.
Nuestro tiempo en Creel se agota, el Chepe apremia, así que nos despedimos de uno de los primeros cowboys norteños que nos dice que la ciudad del sombrero y la bota de chúpame-la-punta nos está esperando impaciente.

Recogemos nuestras valijas y nos vamos a regañadientes "yo quería ver a los menonitas", rosma* Ana por detrás.
- - - - - -
Nota
* Rosmar: dícese del acto usual de la persona que refunfuña o se queja. En galego, como la señorita, eso sí.
¡Uepaaaaaaaaa! Yo quiero unas botas para bailar: "This boots are made for walking" A poder ser, quiero que me las traiga un cowboicito.
ResponderEliminarEstos indígenas estan locos! muñecoteS, monitos, les apalean, les prenden fuego, se restriegan gallinas y veneran a la coca-cola.
ResponderEliminarY todo eso con un poco de invención de los guías por tan solo un café. MOLA
Estos indigenas estan locos!!! muñecotes, monitos que apalean y prenden fuego, se restriegan gallinas y veneran ala cocacola...
ResponderEliminarY todo eso gracias ala imaginación de los guias y por tan solo un café. MOOOOLA