martes, 17 de agosto de 2010

Un Julio sin Julio

Tras más de un mes de descanso, una victoria futbolera, unas mañanitas con mariachis incluidos, dos largas visitas y una gastritis aguda, ha llegado el momento de darse cuenta de que el tiempo restante en tierras aztecas apremia. Esto, a su vez, genera estrés y nerviosismo que se mezclan como si de un potaje se tratase y generan un rico aroma de reencuentro en tierras natales.











Y para no olvidar ciertas cosas que me hacen gracia, he comenzado una lista que he titulado "cosas que voy a echar de menos cuando deje México". Y es que hay ciertas costumbres y palabrejas o formas de expresarse que ya se me han pegado y que voy a añorar. ¿Qué va a ser de la palabra "botana", "charola", "popote", tan introducidas en mi vocabulario del día a día, o que va a ser de mí cuando, en un restaurante me dirija a un camarero y le diga "¡joven!"? Supongo que en algunos casos se me irán olvidando y en otros quizá me escupan en la sopa del cocido, pero son cosas que hay que asumir y que el tiempo, como sabio que es, pondrá o quitará a su antojo de mi diccionario andreíco mexicano, que un buen día un miembro de la familia Rueda me regaló.

Pero no son sólo los modismos y estructuras gramaticales lo que voy a echar en falta, también son los colores, las tradiciones prehispánicas, la gente, los viajes y mis historias con médicos y con farmacéuticos.

El otro día fui al médico a hacerme una endoscopía, como dicen aquí, y el doctor me encontró una preocupación cerebral en pleno duodeno intestinal.

- ¿Cómo es eso posible, doctor?
- Ay, hija, las preocupaciones por el avenir elijen su lugar en el cuerpo para huir de las espirales mentales a las que se ven sometidos.
- Mmm, ¿pero qué se puede hacer ante ello?
- ¡Lo que tú necesitas es beber mucho tequila! - sugiere entre risotadas- ¡jo, jo, jo!

Lo que usted diga doctor.

Este fin de semana lo he intentado, pero no lo he conseguido. Por mi esofagitis en grado dos no cabe más que cerveza, a lo sumo.


Mientras tanto a Don Julio vamos a dejarlo reposar un poquito más.

A ver qué pasa.

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