Hace mucho mucho tiempo, allá por las tierras donde se producía tequezquite, justo a orillas de un ojo de agua, se asentaron unos frailes gachupines fundando lo que fuera un monasterio de dominicos. El pueblo fue creciendo y creciendo. Transcurrieron los siglos y aumentaron las ansias económicas de los sembradores de caña de azúcar hasta el punto de transformar las tierras y aumentar así el caudal de la laguna, la cual fue devorando poco a poco el pueblo hasta su completa desaparición. Cuenta la leyenda que en las noches que se va la luz por tormentas veraniegas, los monjes del monasterio resurgen de entre las aguas y ponen pruebas de todo tipo a los visitantes del lugar.
Dos siglos más tarde, durante un cálido fin de semana del mes de agosto, el nuevo pueblo de Tequesquitengo recibirá a unos cuantos gachupines más, esta vez para la celebración de cumpleaños y respectiva mordida de una niña granaína.
Y allá que vamos.
Dos siglos más tarde, durante un cálido fin de semana del mes de agosto, el nuevo pueblo de Tequesquitengo recibirá a unos cuantos gachupines más, esta vez para la celebración de cumpleaños y respectiva mordida de una niña granaína.
Y allá que vamos.
El amo de llaves nos recibe con un frote de manos a lo señor Burns un tanto sospechoso. Sus dos guardianes de seguridad vienen siendo dos jóvenes en pleno proceso de rehabilitación social y, mientras roncan en el banco de la entrada, nos aportan seguridad al tiempo que festejamos el cumpleaños entre barro, baños en la piscina con ropa, pelea de huevos, y malintencionados cánticos gregorianos al amanecer. A la mañana siguiente, con la legaña pegada y la sintonía de la Granja de Playmobil en la cabeza, la cocinera brilla por su ausencia, así que el amo de llaves nos propone a su mano derecha, llamado Rogelio, como chef de alto standing.
- Sí, sí, claro, pero... ¿por qué huyó la señora cocinera?
-Ay, pus no sé- nos contesta el amo.
A los cinco minutos.
- Ay, pus que parece que la cocinera tiene trabajo en otro sitio.
A los cinco minutos.
- Ay, pus la señora dice que vino y que como vio que todo estaba sucio, pus así como que agarró sus bártulos y se fue.
A lo que, las que estábamos despiertas rodeadas de ese caos, respondemos:
- Pero bueno, ¿es que la señora no se había comprometido con usted?
-Ay, pus así son, pero yo ahorita le pido a Rogelio que les cocine.
-Sí bueno, mejor luego-luego, cuando lo platiquemos con el resto del grupo. Muy amable - le contestamos de reojo.
Una recogida de mierda y un chapuzón en el agua después, parece que todo el mundo recobra la calma, las motos de agua, unos, y la quema del sol, otras. Todo un gran aperitivo para el tartazo en la cara desprevenida de Noe, regalitos, siestas desvariantes y barbacoa pregeneradora de mierda.
Tanta fue ésta, que subió por los conductos internos de la casa, escaló las tuberías hasta el segundo piso y terminó por colapsar el WC mixto de nuestra habitación creando sorpresa e indignación en algunas (Bea), arcadas en otras (Nuri), y risas y arcadas en cadena en el resto (yo misma).
Toda una laguna de dudas acerca del autor de tal inolvidable contienda y una clara conclusión del fin de semana: Nurita caga rosa.
- Sí, sí, claro, pero... ¿por qué huyó la señora cocinera?
-Ay, pus no sé- nos contesta el amo.
A los cinco minutos.
- Ay, pus que parece que la cocinera tiene trabajo en otro sitio.
A los cinco minutos.
- Ay, pus la señora dice que vino y que como vio que todo estaba sucio, pus así como que agarró sus bártulos y se fue.
A lo que, las que estábamos despiertas rodeadas de ese caos, respondemos:
- Pero bueno, ¿es que la señora no se había comprometido con usted?
-Ay, pus así son, pero yo ahorita le pido a Rogelio que les cocine.
-Sí bueno, mejor luego-luego, cuando lo platiquemos con el resto del grupo. Muy amable - le contestamos de reojo.
Una recogida de mierda y un chapuzón en el agua después, parece que todo el mundo recobra la calma, las motos de agua, unos, y la quema del sol, otras. Todo un gran aperitivo para el tartazo en la cara desprevenida de Noe, regalitos, siestas desvariantes y barbacoa pregeneradora de mierda.
Tanta fue ésta, que subió por los conductos internos de la casa, escaló las tuberías hasta el segundo piso y terminó por colapsar el WC mixto de nuestra habitación creando sorpresa e indignación en algunas (Bea), arcadas en otras (Nuri), y risas y arcadas en cadena en el resto (yo misma).
Toda una laguna de dudas acerca del autor de tal inolvidable contienda y una clara conclusión del fin de semana: Nurita caga rosa.







Sorpresa e indignación?? Sorpresa y ASCO, mucho asco es lo que me produjo encontrarme con esa fiesta en el WC...
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